Mezquitas y refugiados en Occidente. Por Zoé Valdés

Una gran cantidad de mezquitas han sido costeadas en Occidente por Arabia Saudí. Una de ellas es la mezquita de Niza a cuya apertura se opuso el alcalde Christian Estrosi, político de derechas en la oposición, pero que gozó del apoyo y autorización de la Prefectura y del gobierno socialista en el poder. Si bien el combate de los franceses debe centrarse esencialmente en contra del terrorismo islamista no debemos olvidar que existe una afrenta más importante a la que hay que oponerse, la de la imposición de la Ley de la Sharia y sus crímenes en nuestra cultura, promulgada por buena cantidad de religiosos desde esas ya numerosas mezquitas.

Habría que preguntarse por qué Arabia Saudí gasta tanto dinero en la construcción de mezquitas en Occidente y no lo usa en proteger y recibir a los refugiados sirios y musulmanes de todos esos países árabes en guerra y bajo el terror islamista. ¿Por qué razón esos refugiados vienen a Europa y no se van directamente a la Arabia Saudí o a esos riquísimos países musulmanes que exhiben el lujo y la riqueza sin avergonzarse de vivir como viven, esclavizando a asiáticos y a eritreos, entre otras lindezas. Eso sí, no existe un sólo izquierdoso que los critique por ricos y marrulleros. Ellos saben con quiénes se meten.

Otra cosa, que no quiero dejarme en el tintero, me han mandado un artí-culo de un ladrón de viejas que se hace pasar ahora por escritor, y que redacta desde la pendejería sobre el atentado en Niza. Me pregunto por qué razón este tipejo no cuenta de cuando viajó invitado por los saudíes a Arabia Saudí y de su titubeo (contado por él mismo a menda) cuando lo invitaron a presenciar las ejecuciones de los homosexuales en una plaza pública, siendo él mismo como es una loca malévola que allá fue tapiñada (en varias ocasiones) para anotarse un viajecito más en su agenda turística.

Estamos muy mal, cada vez peor, si ese tipo de gentuza es la que testimonia ahora en los periódicos, y si seguimos adoptando mezquitas apoyadas por secuaces de semejantes criminales.

Zoé Valdés.