El Gran Corso tenía una enorme confianza en sí mismo y, a pesar de sus orígenes relativamente humildes, nunca se amilanó o rebajó el tono a la hora de dirigirse a monarcas, emperadores o líderes varios
Origen: La cruel arrogancia de Napoleón: la amenazante carta antes de aplastar a Prusia y humillar a Europa



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