EL ANÓNIMO.
La prensa acaba de cortarse la yugular, pero como ha ido desangrándose de a poco en los últimos años, no veremos ni una gota de nada, ni de sangre y mucho menos de vergüenza.
El primer corte en vena ocurrió cuando desaparecieron las firmas célebres en los diarios para dar paso a los ‘pigistes’ mal pagados y siempre descontentos e incómodos. El segundo corte quasi mortal fue cuando el papel se rindió ante la era digital y sucumbió al corte y pega, con los pantalones por los tobillos.
El tajazo fatal ha sido publicar un anónimo de una persona que trabaja en el interior del gobierno de los Estados Unidos, muy cerca del Presidente. Que siendo anónimo pudiera ser o no ser cierto, fíjense bien, que trabaje dentro del gobierno. Insólito. O sea, el FAKE NEWS, como tribuna y en primera plana. Lo que falta ahora es que en el próximo atentado terrorista la prensa publique el comunicado de DAESH, o del grupo terrorista de turno que lo reivindique.
Adiós prensa, pero sobre todo, adiós democracia.
Zoé Valdés.


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