
«Hacía años que una lectura no me conmovía y estremecía… Gracias, Zoé, gracias.»
Manuel Moreno Fraginals

Fabuloso tu articulo!!! Gracias por esas palabras de amor y respeto a Celia..La Unica, Muchas GRacias…..
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Muy bien por Zoé Valdés. Me complace mucho este articulo como todo lo escribe esta gloria de la literatura Cubana. Felicidades y un abrazo en la distancia.
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Lo que siempre digo: ERES UNICA!!!!!
Luisa Aguero
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[…] a través de De imitaciones y plagios. Por Zoé Valdés — Zoé Valdés […]
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A esta tipa hace rato que la miro con ojeriza, y eso que no me ocupo ni de los faranduleros de primera, por no hablar de copiadores como ella. Esa ridícula pelota de pelo que es más grande que su torso (y menudita no es) ya indica que hay un problema, aunque su apariencia es lo de menos. Desgraciadamente, como dice la autora, todo esto es bastante cubano.
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Y dicho sea de paso, la Cristina Saralegui es un desagradable recuerdo–una bochornosa cubanoide, aunque para guataquear era de primera, y siempre tuvo muy claro con quienes tenía que congraciarse, por no decir prostituirse.
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Esta mujer, única, me sorprende, no solo por su alma libre, no solo por su desafiante prosa, no solo por su inteligencia compartida sin remilgos –de agradecer profundamente en estos tiempos de hipocresía y falsa educación–, interminable es la lista de sus virtudes, entre las que más admiro: el camino que decidió tomar: seguir a su corazón. Poner el corazón a la cabeza de tus actos tiene su precio, y esta invendible mujer, dice lo que algunos tendrían que haber dicho hace tanto tiempo. La madurez va mostrando los hilos que sostienen al mundo; pero solo la honradez es capaz de mostrárselos a los demás. Ella suelta lo que piensa sin más conciencia que el bien que puede acarrear, y los agradecidos sentimos vergüenza de lo poco repartida de esa virtud por el mundo. ¿A qué otra mujer cubana, hoy, se le puede seguir la estela, sin que se difumine entre el interés o el partidismo: lo sagrado de la conciencia? Avísenme si existe otra con la pluma en la mano, que esté por todos lados, sola, que no desfallezca ante la maquinaria poderosa del medio mundo zurdo? Cuando el corazón decide nada puede hacer la otra bioquímica. No osen meterse en su cabeza, adivinar lo singular de sus reflexiones, el origen de su descontento, el de sus esperanzas. Su sola misión es contar desde la cara oculta de nuestra luna: la luz del sol. ¡Ay…cuántas mentes acorazonadas como la de ella hacen falta!
Lo mejor: Blúmeehierro Lenguaechucho. Uniquita del Montón.
A ella le da lo mismo la academia, la falsedad, el cerrojo de los significados, la corrección política; tan fuerte es el daño que la mentira del mundo produce en su sensibilidad que no duda en mostrarse como vino al mundo para que espabilemos de una vez por todas. Háganse esta pregunta: ¿alguna vez hemos tenido entre nuestras amistades de toda la vida semejante dama que nos saque del infantilismo, de la costumbre, del cubaneo, de la desidia insensible, del camino a ninguna parte? Porque si no es así, nunca hemos tenido amigos.
¿Con cuál quedarse de sus prismas? ¿Qué elemento de los de su panoplia no es más caro a nuestra dignidad? Para mí…su honradez.
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Esta mujer, única, me sorprende, no solo por su alma libre, no solo por su desafiante prosa, no solo por su inteligencia compartida sin remilgos –de agradecer profundamente en estos tiempos de hipocresía y falsa educación–, interminable es la lista de sus virtudes, entre las que más admiro: el camino que decidió tomar: seguir a su corazón. Poner el corazón a la cabeza de tus actos tiene su precio, y esta invendible mujer, dice lo que algunos tendrían que haber dicho hace mucho tiempo. La madurez va mostrando los hilos que sostienen al mundo; pero solo la honradez es capaz de mostrárselos a los demás. Ella suelta lo que piensa sin más conciencia que el bien que puede acarrear, y los agradecidos sentimos vergüenza de lo poco repartida de esa virtud por el mundo. ¿A qué otra mujer cubana, hoy, se le puede seguir la estela, sin que se difumine entre el interés o el partidismo: lo sagrado de la conciencia? Avísenme si existe otra con la pluma en la mano, que esté por todos lados, sola, que no desfallezca ante la maquinaria poderosa del medio mundo zurdo? Cuando el corazón decide nada puede hacer la otra bioquímica. No osen meterse en su cabeza, adivinar lo singular de sus reflexiones, el origen de su descontento, el de sus esperanzas. Su sola misión es contar desde la cara oculta de nuestra luna: la luz del sol. ¡Ay…cuántas mentes acorazonadas como la de ella hacen falta!
Lo mejor: Blúmeehierro Lenguaechucho. Uniquita del Montón.
A ella le da lo mismo la academia, la falsedad, el cerrojo de los significados, la corrección política; tan fuerte es el daño que la mentira del mundo produce en su sensibilidad que no duda en mostrarse como vino a él para que espabilemos de una vez por todas. Háganse esta pregunta: ¿alguna vez hemos tenido entre nuestras amistades de toda la vida semejante dama que nos saque del infantilismo, de la costumbre, del cubaneo, de la desidia insensible, del camino a ninguna parte? Porque si no es así, nunca hemos tenido amigos.
¿Con cuál quedarse de sus prismas? ¿Qué elemento de los de su panoplia no es más caro a nuestra dignidad? Para mí…su honradez.
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