Misa para camaleones.

MISA PARA CAMALEONES.

Zoé Valdés.

Truman Capote escribió en el prefacio a su libro Música para camaleones aquello de que cuando Dios te hace escritor te pone en una mano un don, y en la otra un látigo. Yo prefiero el látigo, no sólo por razones eróticas, además por terapia. El látigo me recuerda a aquellos cintazos de mi abuela que me ponían las nalgas al rojo vivo cuando, de pequeña, yo me soltaba a cantar como un mantra himnos patrióticos aprendidos de memoria en la escuela primaria, cuyo nombre era República Democrática de Viet-Nam. Mi abuela, de origen irlandés, acérrima anticomunista, odió primero que nadie a Fidel Castro y a toda su camarilla. Después de los cintazos me llevaba arrastrada de una oreja por toda la calle Cuba hasta la iglesia del Espíritu Santo, y allí le pedía al Padre Gaztelu (con él tomé la primera comunión y la confirmación), que me quitara los demonios de encima. Gaztelu, poeta del grupo Orígenes, nos leía unos versos suyos, y nos rociaba con agua bendita. En esa misma iglesia, en la sacristía, un hombre me tocó las nalgas (siempre las benditas nalgas) mientras yo rezaba un Credo (tal vez sea esa la razón por la que jamás he olvidado el “Creo en Dios todopoderoso…”etc). Mi madre y mi tía se fajaban con mi abuela, que además era santera, y también me pasaba un gallo por todo el cuerpo, para protegerme, argumentaba ella, y limpiarme de las malas influencias y de las impurezas “ambientales”, en una ceremonia sombría y solitaria, cuarto adentro, con las puertas herméticamente cerradas; ellas se fajaban porque veían venir el peligro de todo aquello. De más está añadirles que a mi abuela le tenían la vida echa un yogur los del Comité de Defensa de la Revolución por culpa de sus consultaciones espirituales, y de su religiosidad católico-celta.

Cuando me tocó hacerme pionera comunista, la maestra de la escuela apartó a cuatro niños de la fila: a tres católicos y a un testigo de Jehová. Entre los católicos me encontraba yo, me habían visto saliendo de las iglesias de La Merced, y del Espíritu Santo. Alguien había chivateado que mi abuela me pasaba gallos los días de exámenes, y eso que yo sólo contaba siete años.

Mi escuela primaria y yo. Foto Sonia Pérez
Mi escuela primaria y yo. Foto Sonia Pérez

Habían citado a los padres para la primera comunión –digo, perdón-, para la iniciación de pioneros comunistas, y como mi madre trabajaba, allí se encontraba mi abuela, yo empecé a gimotear al igual que mis demás compañeros “apestados”. El director, Jesús Escandell Rey, se nos acercó, preguntó haciéndose el ingenuo el por qué no podíamos ser pioneros, y la maestra explicó con matices militares, con aquella voz de comisaria política abyecta, contenta de estar marcando de por vida a cuatro niños. Jesús Escandell Rey era el director de la escuela, un viejo comunista amigo de Julio Antonio Mella; se dirigió a mí y me preguntó: “¿De quién quieres ser hija, de Dios o de Fidel?”. Yo seguía jeremiquiando. Miré a mi abuela, ella puso los ojos en blanco, yo no sabía qué respuesta dar, y ya hipaba tragándome la moquera. Entonces mi abuela hizo un gesto, levantó la mano discretamente y sacó dos dedos. Yo respondí: “De los dos”. Y me pusieron la pañoleta de pioneros. Habrán entendido que mi abuela, al verme tan descompuesta, prefirió ablandarse en sus principios, e indicándome con los dos dedos que yo diera una respuesta equilibrada, había consentido en que yo me convirtiera en pionera comunista, lo mismo entendí yo.

Sin embargo, me hicieron pionera, muy a su pesar. Por la calle iba reprobándome: “¡Pero cómo se te ocurrió responder tal cosa!”. Entonces me enteré que con el dos que yo había comprendido, ella había querido hacer un signo de victoria, que habíamos ganado aún cuando me apartaran y no me colgaran la pañoleta al cuello. Así empezaron los malentendidos y la doble moral, el doble lenguaje. De este modo, ha vivido un pueblo durante cincuenta años, en la confusión y en otro oscurantismo: el castrocomunista; malinterpretando verdades a través de signos, convirtiéndolas en mentiras, convirtiendo precisamente la victoria en revés, ¿se acuerdan de aquel lemita a la inversa: “convertir el revés en victoria”? Bien, hemos hecho todo lo contrario. Y ahora, no queda otro remedio, eso es lo que trajo el barco, los cubanos son un pueblo que ha hecho de todo una religión, incluso del marxismo, incluso del castrismo, incluso del “juanismo” (por Juanes), y de cualquier tontería que se ponga por delante; equivocando una y otra vez las verdades, aceptando las mentiras con el cogote bajo, marchando y aplaudiendo.

El representante o capellán de Juanes -ya no sabría decir lo que es este señor-, expresó en un periódico que el concierto de Juanes será como una gran misa. No me cabe la menor duda, las canciones de Juanes, por cierto, las letras son de una mojigatería espeluznante que me pregunto cómo auténticos poetas de la canción todavía hacen discos con él. Vende, me dice alguien, bueno, vender es legítimo; y si vende es porque su público tendrá, mis mayores respetos para su público, allá ellos con su sordera. No me cabe la menor duda de que el concierto será como una gran misa, porque esas cantilenas, que no canciones, poseen un efecto adormecedor, son más aburridas que cien padrenuestros cantados en latín. Por el contrario, estoy convencida de que aquella misa de Juan Pablo II, aquel viejito que en su juventud fue tremendo (conocí a un amigo de infancia de Juan Pablo II que escribió un libro sobre la niñez de ambos, y la juventud, y que he presentado en este blog: El Libro del Hombre, de Bruno Durocher) mantuvo al pueblo cubano más a la expectativa que un concierto de un músico de varietés. El buen público cubano será de todo, menos imbécil.

Por otro lado, qué presunción, comparar a Juanes con el Papa Juan Pablo II, sólo por eso era para que ya cientos de creyentes del mundo entero hubieran protestado. ¿Alguien lo hizo? No me he enterado.

De las declaraciones de su representante se desprende entonces que Juanes se compara con el Papa Juan Pablo II. Irá a hablar a Cuba, entonces, a la manera católica ¿ de qué hablará?… Dime de lo que presumes y te diré de lo que careces: De paz. Así que el concierto será como una gran misa. Sí, una misa castrista para camaleones. Para gente que ansía vivir desaforadamente en el capitalismo, ganar dinero como los que se subirán al escenario, vivir en libertad como mismo viven los que se subirán al podium. Comer y conocer la independencia como mismo come y la conoce Juanes y compañía en Miami. Pero los camaleones aplaudirán, vocearán probablemente todo lo contrario a lo que piensan, levantarán banderas, ese trapo oneroso en el que lo han convertido los Castro, que ya no es el símbolo de un país libre e independiente como quiso Carlos Manuel de Céspedes, y moverán el culo al compás del estribillo de turno. Yo les propongo: ¡Jama y Libertad!

Camaleones que estarán soñando con Miami mientras gritarán “¡Viva Cuba con Fidel y Raúl!”, entre otras mamarrachadas. Alguien me dirá, estarán obligados. Sí, y no. Yo recuerdo un concierto, por cierto, de Silvio Rodríguez, en la calle 23, muchos de los que estábamos empezamos a gritar boberías, a soltar globos inflados (eran preservativos chinos), el cantante se puso furioso, despotricó contra los vociferantes, pidió absoluto silencio. Recuerdo otro concierto de Carlos Varela, en el Carlos Marx, la sala llena de jóvenes, pero sembrada también de segurosos, y los jóvenes gritando de todo, y los segurosos plantados inmóviles, cual muñecos de cera con los puños cerrados. Y otro concierto con un músico norteamericano, en el teatro Mella, un joven subió al escenario y gritó: “¡Abajo Fidel, viva el bloqueo!”. Y se tiró al público y caminó por encima de las butacas, la policía de civil salió de los sitios menos pensados, lo atraparon, lo molieron a golpes. El Loco siguió metiendo su rock como si nada. Yo estaba embarazada, por cierto, y ya soñaba con darle un mundo mejor a mi criatura fuera de aquel infierno, salimos de allí a lo como pudimos. Se puede gritar, se puede. Pero los camaleones, recuérdenlos cuando en el Maleconazo, el 5 de agosto de 1994, gritaron en contra, y enseguida que llevó el Coma Andante, lo hicieron a favor. Todo es muy triste, ya lo sabemos, y también muy puerco. Es entonces cuando yo me aferro al látigo.

Que tengan su misa en el gran chiquero de la historia que es la plaza de la Robolución. Porque, ¿saben qué? La misa-fanguizal ha sido preparada desde muchos antes. En esta misa está implicado el gobierno americano, nada más basta recordar que Juanes ha hablado de que ya cuando fue a Cuba tenía 50 visas aseguradas; luego, veamos las fotos de las 24 horas de Juanes en La Habana, en la Plaza de la Catedral, se puede apreciar que el público se encuentra abarrotado detrás de cordones policiales en las calles aledañas que dan a la plaza. Conozco muy bien el lugar, viví en Mercaderes 2, el Solar de los Intelectuales. Que tengan su misa-estercolera. Es la misa que se merecen los camaleones. Igual, va y alguno de ellos decide conservar un solo color, una única piel. Igual sirve para algo. Lo dudo. Para lo único que servirá es para completar el plan del castrismo, el de la progresía extremista que es igualita a la extrema derecha, y del obamismo con nosotros. Pasar página hacia un nuevo “gobierno”, consentido y aprobado por los americanos, con un Raúl Castro que ya parece que tiene nueva mujer –como por azar es una periodista, “joven”, subrayan algunos, porque ahora todo lo gay y joven, mientras sea castrista, vale-, y todo esto a través de la música, que es lo que nos merecemos los cubanos: rumba y pachanga, La Chambelona, culipandeo y todo lo que sigue. Cosa de indios y de negros, de esclavos, en una palabra. Y como yo me siento india, negra, irlandesa, china, española y francesa, ciudadana del mundo y me liberé hace 16 años, todo ese revolico se me sube a la punta del látigo, que es, como expliqué antes, lo que prefiero al don.

Foto cortesía de Clara Morera
Foto cortesía de Clara Morera

Dijo Juan Formell que Porno para Ricardo no tiene nada que hacer en ese concierto porque -según él- no poseen valor artístico ninguno. Porno para Ricardo ha probado mundialmente, sin el apoyo de ningún gobierno, como no sea exclusivamente con el sostén de su público -el que ya empieza a ser numeroso-, que su valor es artístico, político, y universal. De la misma manera que Serge Gainsbourg, el gran rebelde, cuando le tocó estar nueve días preso por Je t’aime moi non plus, de la misma manera que The Rolling Stone cuando también fueron perseguidos y encarcelados, de la misma manera que tantos grupos de rock en el mundo y en Cuba, aunque los cubanos sin el apoyo de un público vasto, como lo merecían y merecen. Porque Porno para Ricardo jamás ha podido probarse en un escenario multitudinario, jamás el castrismo les ha dado esa oportunidad, como sí se la dio la justicia, y los respectivos gobiernos de la época a los artistas de otras partes del mundo que acabo de mencionar. Juan Formell seguramente envidia la factura artística y humana, la valentía de este grupo de punk-rock. Quien mejor define quién es Van Van y Juan Formell es Juan Abreu en Emanaciones. Yo he bailado con Van Van, aprecio su música, y sin embargo no esperaba otro comportamiento de Juan Formell, recuerden, forma parte de convertir la victoria en revés. Así habló el autor de Marilú, quien por cierto, viaja a Miami cuando quiere, y da conciertos en esa ciudad y en otras de Estados Unidos cuando le da la gana… Ahora, una cosa sí es cierta, lleva tiempo sin poner una, o sea, una canción en el candelero como sí lo hace últimamente y en repetidas ocasiones el grupo Porno para Ricardo. Reconocido mundialmente, por cierto, y aún sin el respaldo de una disquera de renombre, fabricándose los discos a pulmón, y con el esfuerzo, en los inicios, de los chicos de CubaUnderground, Charlie Bravo y O. (No sé si pueda dar su identidad).

Por último, parece que Juanes ha encontrado una manera muy acorde con sus principios de misionero del castrismo de usar mis palabras. Y Google me envía los feed-back de mi carta a Miguel Bosé, que como siempre afirmé, fue una carta personal, y que jamás he querido publicar porque fue eso, estrictamente personal. Ayer vi que en Francia y en publicaciones en inglés han citado mi nombre como la única persona que se opone a la misa de marras. Primero permítanme recordar que yo estuve en bambalinas, pero trabajando directamente con Michel Legrand, en su Concertoratoria en Cuba, en 1989, cuando la Declaración Universal de los Derechos Humanos fue llevado a la música por este gran compositor, en un concierto que Legrand dio en La Habana y que antes había dado en Francia y en Estados Unidos, recordando la Revolución Francesa, pero sobre todo los derechos humanos, donde invitó a músicos prohibidos y semi-prohibidos al escenario, y donde además visitó a su amigo Arturo Sandoval, tocó con él; y yo sabía lo que se estaba cocinando entre ellos, me callé tanto que ni mi sombra supo nada. Fue un concierto memorable, a raíz de los fusilamientos del ’89, y con un sentido claro de libertad. Michel Legrand como el gran señor que es, amante de la libertad y de la democracia, supo llevar el espectáculo a su terreno con gran inteligencia, y de ese modo ganamos todos. No es el caso de este conciertomisal de Juanes, no lo veo así. Pero para no dejar con dudas a nadie, y que mis palabras estén bien claras, y que ninguna publicación mundial me vea como censora de nada, aunque me importa un carajo, porque ya les digo, yo lo que tengo en la mano ahora es el látigo, y esto es, vuelvo a citar a Abreu, “una guerra”, publico por primera vez mi carta a Miguel Bosé, escrita con la mejor intención, como verán, de admiradora y amiga. Él me contestó finalmente, con una carta muy hermosa, que conservaré en mis archivos. Pero él tiene su forma de ver las cosas, yo las mías. Ya pedí a Courrier International que rectifique su artículo sobre el concierto y mis palabras mal citadas. Mi carta fue la que sigue:

“Querido Miguel:

No tengo ningún derecho a meterme en tus decisiones. Sólo te diré, como persona que te admira por tu trabajo, y porque he visto tu solidaridad y tu compromiso con la libertad y con la democracia, lo que pienso de tu asistencia, que tú mismo me confirmaste cuando te lo pregunté por email, y que luego un periódico publicó que habías renunciando a asistir.

Francamente no creo que debas cantar en una plaza donde se ha pedido pena de muerte, paredón, para tantos miles de cubanos, entre ellos para tres jóvenes negros en el año 2003. Francamente, no entiendo a Juanes, le he escrito en varias ocasiones y no me ha respondido. Cuba no está en guerra, Cuba vive inmersa en una dictadura. Un concierto por la paz vendría bien en El Líbano, de donde acabo de regresar, o en la selva colombiana, pero ¿en Cuba? En Cuba haría falta un concierto por la democracia y por las libertades civiles individuales, por la liberación de los presos políticos, por elecciones libres, y por la expulsión de los dictadores del poder, por eso sí que valdría la pena.

Para colmo, uno de los organizadores del concierto, Silvio Rodríguez, gran músico, sin duda alguna, fue de los firmantes a la carta que pidió pena de muerte para esos tres jóvenes negros que fueron fusilados en menos de 48 horas sin que su familia fuese convocada. Una de las madres se suicidó después.

Silvio, a quien quise muchísimo, hasta que me enteré que había denunciado por años a Mike Porcel, a quien conoces, y quien tuvo que exiliarse dejando a su hijo atrás, después de haber soportado los consabidos mítines de repudio, es uno de los personajes más siniestros del castrismo, porque da su cara al exterior para defender algo en lo que él mismo no creyó hasta que no le pusieron todas las comodidades y lo hicieron un cantautor protesta oficial. ¿Cantautor protesta oficial? ¿Contra qué se protesta cuando eres un cantante oficial? Ah, ya, contra el imperialismo. Coño, qué fácil, así sí..

Querido Papito, me tomo esta confianza, porque escuchándote, has aliviado muchas horas y noches de angustia en este penoso exilio, y te siento cercano, como Alejandro, con los que me acerca la poesía de sus letras, de su música, de su voz, te suplico que medites antes de meterse en tal proyecto, porque un día, la cuenta será al revés.

Hace meses el músico exiliado Willy Chirino le escribió una carta a Raúl Castro pidiéndole ir a cantar a Cuba, jamás fue respondida. Celia Cruz murió sin poder visitar la tumba de su madre, pidió autorización de entrada al país y siempre se la denegaron. Paquito D’Rivera pasó años antes de que pudiera reencontrarse con su hijo, al que no le permitían salir de Cuba con su madre. Paquito tuvo que escribirle hasta a Masantín el Torero, y después de 8 largos y angustiosos años pudo abrazar a su hijo, un joven descompensado por la ausencia paterna. Marisela Verena es una Peter Pan, (14 mil niños fueron enviados solos a Estados Unidos, sus familias amenazadas por el castrismo de quitarle a los hijos por desavenencias políticas enviaron a sus hijos a Estados Unidos; muchos de ellos no lograron verse hasta 30 años más tarde, sólo hay un antecedente significativo parecido, en la época del fascismo, que España conoció.

Miguel, no olviden a todos esos músicos, a Ñico Membiela, a Orlando Contrera, a Olga Guillot, a Albita Rodríguez, a Lucrecia, a tantos queridos amigos, poetas, escritores, a Lydia Cabrera, a Guillermo Cabrera Infante, a José Lezama Lima, a quien no dejaron viajar a encontrarse con su hermana en el exilio, y que ahora usan su nombre y le roban los derechos de autor a la familia los mismos que te invitan a dar ese concierto del lado oficialista castrista, no olviden a tantos y tantos, a los exiliados, a los fusilados. Pero sobre todo, no olviden al pueblo cubano, a los presos políticos, periodistas, poetas, presos desde el año 2003, en lo que se llamó la Primavera Negra cubana, las Damas de Blanco, no las olviden, madres, esposas, hermanas, de los presos políticos cubanos. A Oscar Elías Biscet, médico negro en las cárceles castristas, a Luis García Pérez, conocido como Antúnez, quince años en una cárcel castrista, negro también, a Marta Beatriz Roque Cabello, seis años en una cárcel castrista. Regis Ramirez Iglesias, joven poeta preso desde el año 2003. Darsi Ferrer, médico, torturado y preso, a Ariel Sigler Amaya. Cuyo testimonio de la familia te pongo aquí:

https://zoevaldes.wordpress.com/2009/06/26/libertad-para-ariel-sigler-amaya/

En una ocasión te pedí solidaridad para conseguir la libertad de Gorki Águila, miembro del grupo de punkrock Porno para Ricardo, y accediste, creo que conseguir su liberación ha sido una de las pocas victorias de este exilio, y por ello te di y te doy las gracias. Porno para Ricardo está en La Habana, así como Los Aldeanos, y otros grupos de rock, de punk, rapperos, censurados y prohibidos en los escenarios cubanos. Mencionarlos e invitarlos a cantar con ustedes, bajos los principios de la libertad y del fin de la dictadura, no estaría nada mal. Pero hay que saber que para hacerlo hay que tener coraje. En Cuba cualquier extranjero que de un mensaje en contra del gobierno públicamente puede ser llevado directamente a la cárcel y purgar 20 años de cárcel.

Miguel querido, por la paz te pido, como le pedí a Juanes, quien no me contestó jamás, que no nos olviden. Te lo ruego por la democracia, por el dolor, por el exilio; no nos merecemos que nos ignoren. Y espero que no manches tu nombre con semejante aventura que le da mucha más publicidad a Juanes que a la paz misma.

Espero que sepas comprender este mensaje, y que no defraudes a una cantidad de personas que siempre te siguió fuera y dentro de Cuba, aunque en la isla, para decirte la verdad, y pregúntale a otros, cantantes de tu cuerda pocas veces pasaron en la radio debido a la censura oficial, muy aplaudida por Silvio Rodríguez y por Amaury Pérez Vidal quienes querían liderear ellos solos en los medios de comunicación. Ahora, desde luego, lo harán, seguramente los pasarán en la radio, en la televisión, los utilizarán a favor de la dictadura (si ustedes se dejan y lo consienten, y te aseguro que en Cuba es muy difícil decir no), unos meses antes y otros después del concierto. En Cuba no se venden vuestros discos, me imagino que eso Juanes lo sabe.

Espero que también estén advertidos que las casas de protocolos y en los hoteles se filma absolutamente todo lo que hacen los artistas extranjeros en la intimidad, es una carta que invariablemente tendrán ellos de su parte para chantajear lo que les de la gana.

En fin, no te digo más; espero que no te cause ninguna molestia este email, pero ojalá que te haga pensar.

Saludos afectuosos,

Zoé Valdés.”