Llegué a París en 1995, para empezar mi exilio definitivo, a los pocos meses de ser publicada La nada cotidiana, recibí la primera carta de Joaquín Nin-Culmell, se refería a mi novela con gran admiración, me agradecía mis palabras sobre su hermana Anaïs Nin, dichas a la prensa, y escritas en un texto sobre la escritora. Me envió sus discos, hicimos una amistad preciosa, por cartas, las que conservo con mucho amor. Nunca olvidaré su generosidad, su música me acompaña, también la de su padre: Joaquín Nin.
Les regalo hoy esta pieza, que a mí me gusta mucho:
Una de sus cartas, ya la había publicado antes en mi antíguo blog de Skyrock:
«4 de Enero de 1998
Mi distinguida amiga Zoé,
Ayer di un pequeño salto a Ginebra y tuve la suerte de encontrarme con el Herald Tribune en el avión. ¡Qué sorpresa más agradable al leer el artículo sobre su libro La nada cotidiana! Y hoy, aniversario de la muerte de mi hermana Anaïs, le escribo para saludarla muy cariñosamente. Estoy en Barcelona hasta mediados del mes de Marzo. ¿Nos veremos? Así lo espero. En todo caso unas palabras suyas me encantarían.
Saludos a su esposo y un besito a la niña.
Un fuerte abrazo de su amigo,
Joaquín Nin Culmell.
Duquesa de Orleans 11
08034, Sarrià, Barcelona.»


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