Alain Corneau: El músico, el poeta, el cineasta.

ALAIN CORNEAU: EL MÚSICO, EL POETA, EL CINEASTA.

Alain Corneau realizó su última película muy enfermo, como se puede ver en estas imágenes. Hace sólo quince días que Crime d’amour, su última creación, se ha estrenado en los cines franceses; yo hice una breve presentación en este blog. Alain Corneau, el músico, el poeta, el cineasta, falleció en la madrugada del domingo para el lunes. La noticia ha sido un duro golpe para las artes y la cultura de este país.

Personalmente, me siento bastante abatida, era un amigo. Nos conocimos durante el Festival de Cannes de 1998, ambos compartimos días de intenso trabajo como miembros del Gran Jurado. Enseguida entablamos amistad, fortificada por su esposa, Nadine Trintignant, también cineasta. Ricardo y yo guardamos bellísimos recuerdos de aquellos días festivaleros en su compañía. Luego nos fuimos encontrando en otros festivales, junto a sus familiares, y en nuestra propia casa, donde hasta comió frijoles negros, picadillo y tostones. Y como era un viajero, supo deleitarse con la sazón cubana.

Alain Corneau no es sólo el autor de esa obra maestra Toutes les matins du monde, donde hizo coincidir a Gérard Depardieu con su hijo Guillaume Depardieu (fallecido también), es el autor de obras del género policiaco, thrillers sentimentales y psicológicos, y hasta eróticos, como es el caso de su última película. Trabajó con los grandes actores de la escena francesa, con el gran Yves Montand, con Simone Signoret, Patrick Dewaere, Catherine Deneuve, Sophie Marceau, entre otros. También con Marie Trintignant y con su padre, Jean-Louis Trintignant. Porque Alain Corneau era un cineasta que cuando tenía su guión y su película armada con los actores –como él mismo dijo- necesitaba establecer una relación de admiración, respeto, y cariño con ellos.

Durante los últimos meses luchó contra la enfermedad. Nunca olvidaré que cuando hicimos el acto por las Damas de Blanco en París, Nadine fue una de las más entusiastas, más incluso, que muchos cubanos. No sólo se ocupó de llamar a otras actrices, participó ella también, aunque tuvo que salir corriendo para atender a Alain. Y él –según me dijo- estuvo con nosotros, con el pensamiento.

Su fallecimiento me llena de un profundo dolor. Y me apena mucho la situación en la que queda Nadine, quien además perdió a Marie, hace sólo pocos años, en trágicas circunstancias. En aquel momento, Alain sufrió enormemente, como el amigo y padre que también fue para los hijos de Nadine.

Quiero compartir con ustedes este pequeño homenaje porque Alain Corneau era un hombre que amaba la música, toda, pero especialmente la clásica, y el jazz. Era un gran conocedor de jazz. Admiraba profundamente a Paquito D’Rivera, y seguía nuestra música con sumo interés. Del mismo modo que le importaba muchísimo la situación política cubana, y nos animaba a Ricardo y a mí a continuar nuestro exilio con dignidad. Lo que agradeceremos siempre.

Alain Corneau, por otra parte, no sólo era un hombre detrás de la cámara, o junto a ella, dirigiendo; además era un poeta. Un creador que poseía una amplísima cultura musical, cinematográfica, y literaria. Llevó a la pantalla novelas de Pascal Quignard, Antonio Tabucchi y Amélie Nothomb, y él mismo escribía. Era un poeta, en el vasto sentido de la palabra. Su cine lo demuestra.

Me quedan privilegiados recuerdos de su amistad, y el valor de haber compartido con él y con Nadine conversaciones sobre arte, cine y música, que me enriquecieron profundamente. Gracias, querido Alain. Un beso.

La mejor manera de homenajearlo es asistiendo al cine, ahora, en que Crime d’amour, con Kristin Scott Thomas y Liduvine Sagnier,  está en cartelera, en un puesto de relevancia, frente a otros estilos y géneros de cinematografías.

Zoé Valdés.

Police Phyton 357:

Fort Saganne:

Toutes les matins du monde: