«Este es uno de los cuadros más impresionantes de Rami, aunque él tiene muchos de igual “pegada”. Es como un Sagrado Corazón de Jesús, pero en versión femenina, como era de esperarse en un cultor del universo de las mujeres. Sin embargo, a pesar del dolor que pueda destilar, hay en esta imagen una condensación de la dignidad humana que grita “Sólo está vencido aquel que confiesa estarlo”. Los aretes de puro lujo, el “busca novio” discreto sobre la frente, los lazos que, como charreteras de general, adornan el vestido que se intuye majestuoso, los labios rojos y sensuales que esbozan un beso… Nada indica que sea sangre de vencida lo que late en este pecho abierto, sino más bien es sangre generosa que brotando como lágrima se transforma en manantial de humanidad. Y, claro, están esos ojos, esa mirada conmovedora y vital que es el centro de la composición de esta mujer rota, pero entera, desafiante, lista para luchar en el laberinto de la vida. La perfección técnica es el maridaje perfecto con la intención indagadora: la daga desgarra el continente del cuerpo y deja ver el rojo de la pasión. Si alguien ha dudado alguna vez de la maestría de Ramón Unzueta aquí está esta otra prueba de su valencia trascendental. Yo siempre he creído en él y me da una alegría tremenda haber podido ver su crecimiento y su gloria. Gracias a ti por ser su musa, su alma y su ángel maternal.
Besitos,
Roberto Uría».
De Roberto Uría a Enaida Unzueta.
Amabilidad de Roberto Uria y Enaida Unzueta.


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