



Ernesto Díaz-Rodríguez es un gran poeta cubano, que estuvo preso durante 22 años en Cuba, fue condenado a cuarenta años por razones políticas. Formó y forma parte de los Presos Plantados. Tuve el honor de escribir un prefacio para este jubiloso poemario y tengo el honor de ser su amiga. Nuestra amistad nació del amor por Cuba y por la libertad.

A CONTRA VIENTO
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Aquí todo tiene el color
del barro y del estiércol,
de las ratas que habitan las cloacas,
y los perros sin amo
y las maravillosas prostitutas
que orinan su miseria en el cáliz del alba.
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No basta con asistir al entierro
de los cientos de ojos,
de los miles de orejas,
de los millones de centímetros de piel
magníficamente trasquilada:
hay que llegar al centro mismo del naufragio,
beber, al menos,
un sorbo gris de este insoluble vino
que nos inunda la garganta,
para llegar a comprender
por qué se navega a contra viento.
***
ESCRIBO PARA TÍ
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Esta noche escribo para tí.
No importa donde estés
ni que una gruesa pared
se interponga
entre tu almohada y la mía.
No importa
que esta luna que flota
en mi ventana
sea una simple pompa de jabón,
un huevo de gaviota
o una verde cáscara de fruta;
que estén muertas de frío las palomas
de tus muslos de menta,
donde a veces me embriago
y muero… y resucito.
—
Esta noche escribo para tí.
Es lo más importante;
casi lo imprescindible
para acabar con el tedio,
con la bruma
que envuelve los recuerdos
de tu voz
-tibia gota de luz en los espejos-;
tu voz, hecha de tinta
y el más dulce papel
para mis ojos.
Y recuerdo esta noche
esas ágiles manos tuyas de mujer
con que haces el pan
y el vino del amor
que me regalas cada madrugada
para borrar toda mi sed,
las engarzadas hambres
de mis venas vacías.

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