La protesta de Los Trece en la iglesia de la Caridad del Cobre en La Habana o de cómo ya la Virgen no sabe cómo mostrarnos el camino.

LA PROTESTA DE LOS TRECE EN LA IGLESIA DE LA CARIDAD DEL COBRE EN LA HABANA O DE CÓMO YA LA VIRGEN NO SABE CÓMO MOSTRARNOS EL CAMINO.

La Virgen de la Caridad del Cobre se tiró en el suelo en varias ocasiones durante la peregrinación que la iglesia castrista de Cuba le obligó a hacer en este aniversario secular de su aparición. Muy pocos lo hicimos notar, que la Virgen, al parecer, estaba dando señales mediante esas caídas y esos desmayos simbólicos de su descontento con que la cogieran de jefa de comparsa, p’arriba y p’abajo, a todo lo largo de la isla, llevándola a los lugares más ignominiosos que pudiéramos imaginar, como fue visitar la oficina de Alicia Alonso, la tirana del Ballet Nacional de Cuba.

En horas recientes, la Virgen, nuestra Cachita, nos dio otra prueba más de que los cubanos no podemos confiar ni en los representantes de la iglesia castrista que la han cogido p’al trajín a ella y a todos los santos cubanos, burlándose además de los feligreses cubanos, para maniobrar en favor de sus intereses eclesiásticos y del lado de la dictadura como cómplices de sus fechorías y crímenes.

Trece opositores decidieron ocupar pacíficamente la iglesia de la Caridad del Cobre, en la calle Salud, en Centro Habana, con la intención de pedir solamente que el Papa Benedicto XVI, a su paso próximo por Cuba, se reuniera con la oposición. El Papa ya anunció que se reunirá con los Castro, pero no con la oposición. Puedo imaginar el asombro de estas trece personas cuando se supieron que no solamente el régimen los amenazaba con sacarlos del templo, sino además que los disidentes y opositores más reconocidos condenaban su acción no violenta, así como otros la ignoraban.

La primera en condenarlos fue la bloguera más famosa, que de bloguera, en un santiamén, por obra y gracia de la izquierda internacional pasó a ser periodista, escritora y el copón divino; la mujer cubana que más ha estremecido al mundo en los últimos tiempos twitteando desde el piso 14 de un edificio en los alrededores de la Plaza de la Revolución, originalmente Plaza Cívica dijo que ella no estaba de acuerdo con la protesta (estuvo de acuerdo con una boda gay, pero con esto sí es verdad que no), le siguieron Martha Beatriz Roque (una pena), y las Damas de Blanco (una vergüenza y una bofetada a la memoria de Laura Pollán).

Con la justificación de que las iglesias no se usan para asuntos políticos las Damas de Blanco condenaron el acto y a sus activistas. Bien, ¿qué cosa han hecho las Damas de Blanco desde que existen como organización? Usar la Iglesia de Santa Rita para sus actos políticos, pero vamos a ir más allá: ¿qué hizo Fidel Castro en su juventud cuando usó la Iglesia y cobardemente se metió bajo la sotana del padre Pérez Serante para salvar su vida (tal como nos recuerda la comentarista Marta en este blog)? Usar la iglesia para refugiarse de su vandalismo politiquero. ¿Cómo podemos tener la memoria tan corta?

Otros disidentes se pasaron con ficha: Payá, el religioso por excelencia, Antúnez (de veras que eso sí que ha sido para mí una rareza, aunque voy reflexionando y tengo una explicación para ello), y el resto de los blogueros que se la pasan de un lado a otro, de una boda gay a un conato de extremistas de una secta en una esquina con la camarita en ristre, brillaron por su ausencia. No he visto, que me haya enterado, igual me equivoco, una sola foto de OLPL que hasta fotografía los chisporrotazos de la Flotilla Carnavalesca, ni por allí apareció el vozarrón de Gorki, y por Claudia Cadelo ni pregunto, puesto que ella un día se tiró a dormir porque estaba muy cansada y todavía no se ha despertado. Y eso que ésos eran los que iban a liberar a Cuba del castrismo. ¡Oh, olvidaba a los filósofos de Estado de Sats! Pero lo de ellos es otro templo, el de la Muela en Miramar.

Los únicos que apoyaron, que sepa yo hasta ahora, el acto en la iglesia, fueron Sara Marta Fonseca Quevedo y Oscar Elías Biscet. Los aplaudo a ambos.

Pero, ¿apoyaron los curas y el arzobispado a los ocupantes? Ni de juego. No ven que la cosa sucede de la siguiente manera. La Seguridad del Estado, de parte de los tiranos, visita la iglesia y amenaza a los curas con que si ellos permiten a los opositores en el recinto un minuto más cancelarán la visita del Papa Perfumero que ya tiene colonia italiana, y ahí mismo se van en diarreas todos los curas porque lo de ellos no es la fe, ni la justicia, ni dios, ni la virgen y mucho menos el pueblo cubano, lo de ellos es el Vaticano y seguir vistiéndose con la maxifalda picada al lado. De ese modo permitieron, mintiendo además, que las Brigadas de Respuesta Rápida y la Brigada Antimotines sacaran a la fuerza a los ocupantes, a los Trece, luego de haber armado un operativo y rodear de policías el barrio entero, tal como cuenta Iván García en el post debajo de éste. ¿Y los periodistas, y los corresponsales extranjeros? Los periodistas castristas ya sabemos lo que son. De los periodistas independientes sólo estuvo al parecer Iván García, los demás deben estar hartos de trabajar como mulos arriesgando sus vidas y que los premios y las glorias se las lleve Yoani Sánchez. ¿Los corresponsales extranjeros? Seguramente andaban filmando un documental sobre cualquier región campestre de Cuba, con la idea de que si los expulsan, convertirse en cineastas y ver si pueden ganarse un Goya o un Oscar.

Como mismo hicieron con los curas, así hicieron los Segurosos con los disidentes mencionados antes, o con buena parte de ellos. El compañero que los atiende telefoneó a cada uno y seguramente les advirtió: “Si no condenan ahora mismo la jodienda ésta, van todos p’al tanque y se acaban los twitters, internet, y la madre de los tomates”. Y la obediencia, ya saben, no es que sea ciega, es que es interesada. Aunque es probable que eso no haya marchado de igual manera con Martha Beatriz ni con Antúnez, la primera a lo mejor pensó en el riesgo que corrían los activistas y temió por sus vidas, y el segundo ya debe estar harto de las iglesias y de todo lo demás. El temperamento de Antúnez me dice que eso para él no tiene ninguna importancia ni significación de antemano. Y no deja de estar en lo cierto.

Lo que está más claro que el agua bendita es que ya la Virgen, la pobre, no puedo darnos más pruebas. Es que se le va a caer la saya y la sayuela, el ajustador y hasta la peluca y los dientes, de tantas señales que nos ha enviado para que acabemos de darnos cuenta de quién es quién. Con sus señales, además de alertarnos frente a algunos sujetos oportunistas, nos está diciendo lo siguiente: La iglesia castrista no está del lado de su pueblo, la iglesia primero es vaticana y bacana y ambia del régimen. Lo que quiere es hablar por la tele y que les dejen usar el templo para que los jóvenes de su elección puedan seguir yendo a medianoche a tocar tumbadora y a armar combos en el Seminario San Carlos y San Ambrosio. Sin mucho ruido, todo sea dicho.

La iglesia castrista ha traicionado a sus fieles. Lo único que pueden hacer los fieles entonces es abandonar la iglesia, rezarle y adorar sin intermediarios a Cachita, y hacerle el menor de los casos o ninguno al Papa Perfumero a su paso por la isla. A fin de cuentas él no va a ver al pueblo de Cuba, él va a ver a Raúl y a Fidel Castro. Nunca ha afirmado otra cosa distinta, así que no sé por qué la gente se hace ilusiones con esa visita. Ese Papa podrá tener toda la colonia y el perfume que quiera a su nombre, pero lo que sí es seguro que cuando regrese de haberse restregado con los criminales olerá a lo que huelen todos ellos: a sangre y a churre.

La próxima vez habrá que tomar los campanarios, armados de palos y piedras, y contra todo aquel que quiera subir a bajarlos a cambolo limpio por el centro del güiro.

Zoé Valdés.

Nota mía: He visto no sin sorpresa que de un tiempo a esta parte algunos personajes del exilio que antes andaban muy calladitos han empezado a escribir como se escribe en este blog, sin reconocérmelo, por supuesto. Es lo que me ha sucedido siempre. Yo voy de primera y luego quieren pasarme por encima y anotarse el punto ellos. Queda escrito y dicho en alta voz. Estoy al loro.

Yo como Ochún Olodi, en una obra de Clara Morera

Ejemplos de actividades políticas y sociales con las que la iglesia ha sido solidaria hasta cierto punto:

En el 2002, 159 inmigrantes, africanos y chinos ocuparon pacíficamente la iglesia de Saint-Ambroise. Artistas de renombre internacional fueron solidarios en 1996 con otro grupo de inmigrantes, en aquella ocasión la iglesia se mostró solidaria, lo que no fue el caso en el 2002.

Un cura acogió a centenares de inmigrantes en una iglesia de Barcelona durante 47 días.