En la isla de los piojos, las liendras son reinas.

EN LA ISLA DE LOS PIOJOS, LAS LIENDRAS SON REINAS.

Me cuenta un amigo, que por fin ha podido escapar de Aquella Isla de “malheur” de manera definitiva, que allá no sólo hay Cólera, que precisamente lo que no han podido tapar es el Cólera, pero que el infernal calor ha desatado una epidemia de sarna y piojos, entre otras gripes y enfermedades indeterminadas en La Habana, y sobre todo  en las zonas rurales.

Para colmo, el jabón que dan por la Cartilla de racionamiento, de la que todavía depende la mayoría de los cubanos, o el jabón que se consigue incluso en cuc, es de tan mala calidad, que al frotarse, en lugar de hacer espuma, lo que pela la piel hasta dejarla en carne viva. Imagínense entonces los que deben asearse las llagas de la sarna con puro jabón de potasio intenso, porque además escasean los artículos y productos farmacéuticos contra la sarna y los piojos.

Así que cuando leo a una escritora oficialista sobre las peluquerías de lujo y la veo “celebrar” la iniciativa del régimen al dar vía libre a un lugar tan simple como una peluquería, enmascarando la verdad, como si la gente no supiera que en Cuba escasea el champú, y todo tipo de artículo de belleza, así como el agua (de primera necesidad en las peluquerías) y que solo unos cuantos tienen acceso a esos productos, y que la gente piensa prioritariamente en resolver lo que va a comer antes de cómo irá a lucir. Cuando leo que se hacen depilaciones, y demás operaciones que requieren de una higiene especial, en un país que brilla por la ausencia de higiene, y por la proliferación de enfermedades que no son atendidas, y de epidemias, así como de todo tipo de infecciones que no son tomadas en cuenta como deberían serlo, me viene la arcada y el buche agrio al punto, del asco, por supuesto, que me da leer semejante estupidez.

Mientras en el mundo se previene contra el Cólera en Cuba, y los que salen de allá, indignados, devastados moralmente, cuentan del horror que significa la falta de sanidad y de higiene bajo el régimen de los Castro, hay quienes se dedican a loar los parabienes de una peluquería de dudoso lujo bajo el raulismo light. Es verdad entonces que, no hay remedio: en la isla de los piojos, las liendras son reinas.

Zoé Valdés.

Y para una persona que viaja tanto a París, y que debería reconocer a estas alturas lo que es el verdadero lujo, que no necesariamente significa elegancia, aquí le dejo una auténtica peluquería donde la elegancia le da punta y raya al lujo, la de David Mallet: