La crítica como ejercicio democrático.

 

Est post lo he escrito a partir de una respuesta que le di a un lector de este blog, ahora lo publico en forma de post sustituyendo las personalizaciones por las generalizaciones.

El cubano por lo general tiene un concepto partidista del pensamiento, y se afilia a personas como si ellas representaran exlusivamente partidos políticos y no pensamientos, análisis, e incluso trayectorias vitales. Lo de los partidos ya sabemos que en Cuba es imposible, porque en Cuba existe un solo partido, y los grupos disidentes no se han declarado o conformado en partidos políticos, lo que yo recomendaría y recomiendo desde hace tiempo. Ese modo de actuar del cubano hace que se personalicen sus opiniones, y no debido a un análisis previo o a una reflexión, sino a una simpatía individual o siguiendo la ola del embullo, del colectivismo, entonces opinan y polemizan sólo cuando se polemiza con el «partido» que a ellos les conviene y les entusiasma.

El único que verdaderamente había creado lo más parecido a un partido político en Cuba fue Oswaldo Payá con el MCL. No estuve de acuerdo con su proyecto, el Proyecto Varela, no solo lo critiqué en un artículo en El Mundo, lo critiqué en un capítulo de un libro mío, titulado La Ficción Fidel, y lo critiqué antes, personalmente, cara a cara, cuando pasó por París y dio una conferencia en el periódico Le Nouvel Observateur. En ese capítulo de mi libro dije al final que aun cuando no estaba de acuerdo con el Proyecto Varela, Payá era uno de los hombres del futuro de Cuba.

Sí, hay que leer libros, que no solo de blogs vive el hombre.

Payá era un hombre con el que se podía polemizar, y al que se podía criticar. No vivía en una urna de cristal, ni en una torre de marfil, y sobre todo sabía responder educadamente, lo que no es el caso de Yoani Sánchez (que es la persona-partido que este señor pone como ejemplo en su comentario dejado en este blog y que según él yo siempre critico, olvidando que también la apoyé y mucho), que tiene la mala costumbre de no responder emailes ni salirle al teléfono a los que al principio la apoyamos. Ella envía a otros a responder por ella, y para colmo siempre responde, cuando lo hace, a los que no debe, como ocurrió con Salim Lamrani, al que si se fijan Payá nunca concedió una entrevista, ni ningún otro disidente histórico se la ha concedido.

Pero veo que además que algunos se interesan  en encontrar y rebuscar ahora las críticas que le hicieron a Payá, o que yo le hice, más específicamente. En ese caso encontrarán también buena parte de las que le hicieron los blogueros en Penúltimos días, link al artículo de Tania Quintero en este blog, que a su vez línkea el post de Iván García en ese blog titulado El Cristo del Cerro. Una crítica a Payá que Iván tuvo el valor de escribir, aunque era el sentir general de los blogueros, y que ningún otro escribió de manera profesional como él lo hizo.

En aquella época todavía yo no había hecho la primera crítica a los blogueros en Cuba, pero me molestó la reacción virulenta en contra de una mera crítica por parte de un hombre que tenía a su vez todo el derecho de responder, por su historial de opositor, cuando los blogueros dijeron (publicado en ABC y en boca de Claudia Cadelo y de Hernández Busto) que ya la disidencia de los históricos no tenía nada que aportar. Ahí fue la primera vez que les respondí duramente, porque me pareció una falta de respeto, y un muy poco sentido de la unidad con la disidencia histórica, y “vieja”, como los calificaron. Sí, de parte de esos mismos que hoy piden que nos unamos a una sola persona: Yoani. Claro, la opinión de Yoani sobre los disidentes históricos no aparecía, porque ella jamás polemiza, ella nunca se baja del trono, al parecer ella azuza cuidadosamente a otros a que lo hagan por ella. Esa opinión la dieron olvidando seguramente que el cerebro verdadero de Voces Cubanas es un hombre de más de sesenta años, si mal no recuerdo, de unos 65 años o más, cuyo patrón de pensamiento socialdemócrata tiene más que ver con lo viejo que con lo nuevo.

Deberían recordar esos cubanos que cuando uno se mete en política y deviene figura pública tiene que aceptar la polémica y las críticas. Y cuando uno es un escritor, periodista, e incluso bloguero, que está en el escalafón más bajo, debe aceptar y saber responder a esa críticas, ya sea con palabras escritas, pronunciadas, o con la mera actitud. ¿O es que en Chile, en España, en Estados Unidos, etc, no hay Parlamento, Asamblea, periódicos, polémicas, etc? Lo que o es el caso. Así que no se pretenda embarrar mis críticas a Payá que como saben bien las hice desde el respeto a su proyecto político, muchos otros le hicieron muchas más y desde ángulos peores, y con peores epítetos.

Por último les recomiendo mi entrevista con Pedro Sevcev en la TV de Miami colgada en Youtube donde dije que Payá podía ser criticado, pero tenía un proyecto político sólido.

No hagan ahora como que mis críticas fueron las que asesinaron a Payá y no traten de desviar la atención como están haciendo otros, hoy mismo, en dos artículos de El País, hacia las relaciones diplomáticas Cuba-España, cuando todavía el asesinato no ha sido correctamente investigado. Las críticas no matan, construyen; se los digo yo que he sido muchísimo más criticada que Yoani Sánchez y que Payá juntos durante más de 18 años. Claro, cuando éstas se toman con seriedad y hasta con sentido del humor.

En Francia, en época de François Mitterrand, apareció un día un hombre muerto junto a un lago o brazo de río, un político, un ministro importante, Pierre Béregovoy. Dijeron que se había suicidado, tras diversos escándalos de corrupción en los que, por supuesto, no estaba implicado él solo. Hoy, todavía hoy, se investigan las causas reales de su muerte, solamente porque su viuda, y otros amigos, afirman que fue asesinado, que no se suicidó. Era un hombre muy criticado, severamente criticado, pero asumía las críticas como el hombre público que era. No fueron las críticas las que lo asesinaron, y se supone que tampoco se mató por esas críticas. La sospecha crece con el tiempo de que lo eliminaron quienes más lo usaron. Por eso mismo, y usándolo a su favor, o sea, en su propio beneficio.

Zoé Valdés.

Nota: La investigación del crimen de Payá y Cepero no ha terminado, porque entre otras cosas, no se ha sabido nada de lo que piensan los familiares de Cepero. Perdonen la ausencia de links a los artículos, pero podrán encontrarlos en el blog y además tengo que salir. Saludos.