Recién ha fallecido en el exilio el Dr. Miguel Ángel Montero Lago, esposo de Norma Montero, ambos espíritus incansables martianos, miembros y líderes del Patronato José Martí en Los Ángeles.
Conocí a Norma y a Miguelito cuando viajé a esa ciudad para recibir la condecoración La Rosa Blanca. Pasé extraordinarios momentos con Norma y Miguelito, y con sus amigos. Norma y Miguelito significan para mí y para muchos el alma de la cubanía en el exilio angelino. A ella la vi defender nuestra cultura y nuestros libros en una biblioteca en la pequeña ciudad de Huntington Park. Tuvieron la amabilidad de conducirme hasta Santa Bárbara, y de presentarme a grandes personas del exilio angelino, junto a varios cubanos y mexicanos ilustres.
El Dr. Miguel Ángel Montero Lago estuvo allí siempre, manejando hacia donde le pedían, y tan servicial y amable, que para él siempre era poco todo lo que daba de sí, y que para mí ha sido siempre un amigo, aunque lejano, inolvidable.
Agradezco mucho el amor con el que fui tratada por todos, especialmente por esta pareja. Siento mucho su fallecimiento, y quiero enviar mis condolencias desde aquí a Norma Montero, su esposa, a sus hijos, Anabelle y Michael, especialmente a Anabelle, a quien también conocí, y a sus familiares y amigos.
«El hombre vive de darse», escribió José Martí. Miguelito vivió dándose. Y qué mejor idea que dedicarle una Celebración de vida.
Gracias.
Zoé Valdés.



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