Aquel Furúnculo: Esclavitud, cólera, vacaciones pedófilas, y «¡No es sangre, estúpido, es diarrea!»…

Ahora es que se enteran por ahí (y eso porque les pisaron el callo) de que el régimen castrista vende médicos castristas (iba a decir soldados) como esclavos, además de prostitución de todo tipo, comprendida la infantil; en esta ocasión la Trata se efectuará con Brasil.

Es, como saben, una práctica común del castrismo, llevan años en ese intercambio esclavista e inhumano de profesionales con el mundo entero. Menos mal que al fin han sido denunciados por la federación profesional brasileña (los callos-pisados) que, claro, ve a sus médicos en peligro, porque de lo contrario, ni mú, ni esta boca es mía.

Ya sabemos que estos cubanos con vocación de esclavos se venden por nada, hasta en la literatura lo tenemos: «Eah, vamos, te escribo una novelita donde hablo de mis boberías, de cuando a los doce años hacía tortilla y pasteles con una amante de un reconocido escritor latinoamericano, con él presente, claro, y me pagas una miseria» (Trata de escritor -sólo un ejemplo de cuando el escritor o escritora de marras tenga el coraje de contar de verdad sus escabrocidades sexuales, sólo así se puede llamar con alguien que se acuesta con quien tiene «la yuca» como una jicotea- con editorial esclavista europea).

Para colmo ya el perro escritor esclavo amado a escondidas por el tirano escribió una novela sobre el tan trillado tema del barco de judíos que llegó a Cuba y fue rechazado por Laredo Bru, el St. Louis, qué casualidad tan casual, es el tema de mi novela La Nuit à rebours, publicada este año por Arthaud, inédita en España, y es también el tema de otras novelas e investigaciones de escritores cubanos exiliados, como Nedda G. De Anhalt (ver este post). Otro plagio del Caradura, que plagió mi libro Les Cubains, con fotos de Robert van Der Hilst, hasta en el título, pero con otro fotógrafo de menor cuantía. No es el único que me ha plagiado, por cierto. Hablando de plagio, qué se habrá hecho de aquel gran ‘artista’ del que no podía prescindir la humanidad y el resto del universo, todo un genio psicodélico, que quiso hacerse famoso acusándome a mí de plagiarle su obra: una antología de 14 páginas de discursos de Castro I y Castro II publicada en una revista solapadamente castrista que se inició precisamente con un discurso de Castro II. ¿Habrá hecho algo después digno de ser plagiado? Ni eso. Ni caso.

Y por fin Estados Unidos se entera de que en Cuba hay cólera, y emite una alerta. ¿Se acuerdan de cuando en este mismo blog dije que había que poner mucha atención al cólera? ¿Se acuerdan que enseguida la VOZera de la bichidisidencia light desvió lo que yo dije hacia -según ella- la gran epidemia de dengue que se avecinaba? ¿Dónde está esa epidemia de dengue? Ahora, eso sí, ¿ha dicho algo la VOZera ahora  acerca del cólera y de otros virus que a ella misma le dieron la tarea de inocular en Estados Unidos? Ne, nenenenenenenene, ni n’á, never con jamás.

Por otro lado, el portugués resbaloso escribe aquello de que niños cubanoamericanos muy contentos son enviados  a Cuba durante el verano por sus padres cubanos también muy contentos de tirarles los nietos a los abuelos ñángaras de p’alo que sea, Fidel, p’alo que sea, y de que las vacaciones les salgan gratis, esos padres son supuestamente exiliados, y mandan a sus hijos a pasar las vacaciones en Aquel Furúnculo. Allí, cómo que no, a darse chapuzones en los ríos como el Almendares, contra, qué sano, ¿no? A zambullirse en sus aguas infectadas de cólera, allí, donde los pedófilos del mundo entero van hacer el verano y el invierno, que ya sabemos que Cuba es un eterno verano pedófilo… A esos padres debieran quitarles la residencia, la nacionalidad norteamericana -si la tuviesen-, y deportarlos a Cuba, condenarlos por abuso psicológico infantil, por tortura física, por poner en riesgo a todo un país, ahora con los casos de cólera que hay, porque según dicen en Sancti Spiritu, y hasta en varias zonas de La Habana, ya la diarrea y la vomitera sí que llegan al río (la sangre never), digo, a las alcantarillas, porque ya la gente no tiene dónde cagar y vomitar, y dado que no hay agua, pues sueltan el zeppelin licuado en donde primero los apremie el retortijón.

Sí, los cubanos siempre han preferido donar sus heces fecales antes que entregar su sangre, con lo cual no son precisamente fluidos de hemoglobina lo que llega al río. ¿La sangre de los valientes? El régimen se la extraía, los esbirros vampiros se las sacaban por litros en las cárceles y la comercializaban con Viet-Nam, etc, recién escribe otro que descubrió el agua tibia hace poco, cosa sabida ya hace más rato que el caray, pero tiene que venir un hijito de papá (hijo de un esbirro que daba las órdenes de extraer la sangre) a descubrirnoslo por enésima vez.

Y pensar que al portugués le paga el G2º, digo, perdón, un periódico, para escribir semejante barbaridad o estupidez. ¿Y al hijito de papá, quién le paga? Radio Martirio, quién iba a ser sino… Pues, como les decía, a esos padres que mandan a sus hijos al Furúnculo infectado de cólera en lugar de enviarlos a un internado en Nueva York para que mejoren su inglés, y hasta su español, los mandan por el contrario a que deformen su español y empeoren su inglés, claro, a la Mata de la Antilingüística, a la Casita de los Horrores… En lugar de gastarse el dinero en mostrarles a sus hijos el Gran Cañón, vamos, en caso de que no quieran mostrarle Europa, ese continente demasiado viejo y «colonial» (para ellos y hasta para algunos filtros de Miami), o como mínimo en lugar de llevarlos, vamos a ver, a algún sitio un poquito mejor que el Furúnculo con Pus: Disneyworld…

Miren, mejor sigo en lo mío, porque eso es lo que trajo el buque de los soviets. ¿Y por fin, Chacumbelina III, Mariela Castro, la hijita de papá Castro II, se animará a acusar a Vladimir Putin de homófobo? Qué raro, nadie del entorno de los bichidisidentes light le ha exigido a la hija del tirano que condene públicamente la homofobia en la Rusia Putinesca. Ah, sí, ya sé, es que no lo han bajado de arriba, del Comité Central.

Zoé Valdés.