Un artículo que me han pedido vía email. Por Charlie Bravo

Primero, quiero agradecer a todos los que se han tomado el tiempo de escribir y comentar acerca del artículo ¿El hombre que nunca existió? Mención especial para aquellos que desde muchos lugares del mundo me han enviado e-mails acerca de esta historia, y un agradecimiento único para Zoé, que me da este espacio.

Dicho esto, les daré mi opinión tal y cual me la piden. Creo que no hubo accidente alguno, ni muerte de Paul McCartney o de uno de sus dobles. Sí, tenía dobles al igual que el resto de sus colegas de los Beatles. A mi juicio, todo se trató de una operación de marketing tan bien montada que debería constituir un texto clásico.

Los Beatles estaban en una encrucijada, nuevas bandas habían surgido con un sonido excelente, con unas propuestas más novedosas, y ellos tenían que impulsar un cambio, fallecido su manager, tendrían que tomar las riendas de su propio presente y futuro y hacerse de un nicho entre los aficionados a la música, que no los seguirían solo por las viejas memorias. No cuando bandas como Pink Floyd y los Yardbirds, the Who y los Stones, estaban marcando el paso de un modo increíble, no cuando Cream, Traffic, y Fleetwood Mac ponían sus nombres para siempre en el panorama de la música de los sesenta.

Entonces, nada mejor que echar a rodar el rumor de la muerte de Paul. Nada mejor que sustituirlo por un doble en fotos, ya que la banda no se presentaba más en público. Nada mejor que hacer creer al público que había una conspiración y un misterio, todo por elevar las ventas. Y sí, uno puede mejorar mucho en un instrumento musical con mucha práctica en poco tiempo, y también la voz puede cambiar al recibir educación de canto, pronunciación y clases de declamación.

Naturalmente, la ciencia encuentra una diferencia enorme entre el doble que le suplanta para fotos –quizás aún hoy- y el propio músico. No son la misma persona, lo cual no quiere decir que uno de los dos haya muerto. Los cazadores de indicios, los fabricantes de hipótesis y los teóricos de las conspiraciones encuentran “pruebas” por todas partes y por las portadas de los discos, y en los videos y las letras de las canciones.

Pero esto también cae por su propio peso. Si uno quiere guardar un secreto no da indicio alguno de la verdad. Estos indicios, sin embargo, conducen a una parte del público a consumir el producto Beatle y el producto McCartney, lo cual naturalmente es muy beneficioso para el artista. Como les he dicho antes, también es interesante observar como una operación de marketing distrae al gran público de los problemas y conflictos que tenía la banda. Mientras más críticos eran, más “indicios reveladores” se aireaban, solo para incrementar la venta de los discos y tratar de tener un respiro económico y de tal modo preparar el próximo disco, hasta que la disolución fue irremediable. Hemos hablado solamente de publicidad y simulación, de marketing y reciclaje de un producto cultural, hemos hablado también de una reinvención de una banda que se estaba quedando detrás ante el surgimiento de mejores músicos y compositores. Eso es todo. Final.

Charlie Bravo.