Ayer se cumplieron 20 años de la muerte de mi querida amiga Dulce María Loynaz. En mi Facebook ayer dejé un recuerdo de nuestra amistad. Vean también lo escrito por Ramón Colás en su Facebook, y por Pedro Pablo Arencibia en Baracutey Cubano. Cada día lloro a esta gran amiga, con ella aprendí mucho de poesía y más de resistencia, su ramito de rosas blancas en la Iglesia de la Miraculeuse de París no le faltan. Lean, por favor, el libro de Alejandro González Acosta, ‘La Dama de América’. Y sobre todo, lean sus libros.
Zoé Valdés.








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