Un pequeño adelanto de lo que saldrá de mi noche en el Museo Thyssen, en Madrid, solita, acompañada de tantos fantasmas benefactores. Gracias al Museo Thyssen por dejarme dormir en una de sus salas, y permitirme pasear por todas las salas y pisos únicamente en compañía de las obras que allí habitan.
Zoé Valdés


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