LIBRERÍA ALTAMIRA.
Según me cuentan, ayer cerró la librería Altamira de Miracle Mile, en Miami. Al parecer la subida del alquiler fue la causa.
La primera vez que fui a esa librería fue con mi hermano y con mi hija, nos llevamos tres jabas de libros. La atención de los magníficos dueños-libreros, verdaderos maestros del alma, no sólo fue maravillosa, fue conmovedora, y ninguno de los dos supo en ese momento quién era yo. Eran así, de generosos, con todos los que los visitaban, a todos sus clientes nos priorizaban por igual. Aman su trabajo.
Sólo me queda agradecerles por su amoroso cuidado con los libros y los autores, y por haber prestado desinteresadamente su espacio para presentaciones, encuentros, y conversaciones filmadas, algunos eventos de los que posteriormente fui protagonista y participante.
Mi abrazo en la distancia a la Librería Altamira, a sus magníficos libreros, y a los lectores que la visitaron.
Cuando una librería cierra de alguna manera la ciudad muere un poco.
Zoé Valdés.


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