Había una tortaza cubana en La Habana, allá por los ochenta, que la gente le puso Nacho Verdecia, -tan bomberaza era-, y a ella le encantaba. Nacho Verdecia, señoras y señores. Hoy me acordé de ella, ¿qué se habrá hecho de Nacho Verdecia?
Y había otra por el Cerro que le llamaban Bolloe’palo.
Zoé Valdés.
Fragmento de obra de Ramón Unzueta.



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