Estoy esperando que el Ministerio de Educación castrista pida perdón por todas las veces que me obligó de niña a disfrazarme de la afroterroestadounidense Ángela Davis («…grito, cumbre, pilar. ¡Cuba reclama, hermana tu libertad!»).
Debí dormir con el cráneo estira’o repleto de papelillos y bucleros con este pelo asquerosamente lacio durante varias semanas y pintarme de negro (pues como soy blanca mate), la nariz mía y la bemba de narra es de fábrica…
Que pidan perdón por racistas y, de paso, por abuso infantil. Espero también que la buena de AngelitaBlackPanters se una a este reclamo urgente antirracista.
Bah.
Zoé Valdés.


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